Bogotá, Noviembre 22/1984

 

 

Querida, estimada y nunca olvidada hija; recibí su apreciada cartica de fecha 21, y su linda tarjetica del 1 de Noviembre la cual leímos con mucha atención una y muchas veces, la cual nos llenó de alegría al saber que le había ido bien en el viaje, y que había encontrado personas tan buenas con mijita, y nos alegra tanto que compartan sus paseos en compañía de mi amor querido.  Ojalá que conozca muchas partes y cosas bonitas, que pueda estudiar, y que el Espíritu Santo la ilumine y la ayude para que salga bien.

 

El día que se fue, poco mas o menos a esa misma hora, fui a misa y le pedí a la Virgen que la acompañara y siempre estuviera con Usted.

 

Mijita aquí estamos mas o menos bien de salud, pues recién ida mija estuve bastante enferma, pero a Dios gracias pronto me trajeron al médico, enviado por Dios para mi salud; pronto estuve mejorcita pues  hace ocho días que estoy con mamita. Ella está bastante enferma, le ha vuelto la tos y la fatiga; le manda muchas saludes, y también las  Hermanas oran mucho por mija, su papá creo que pronto le escriba, era que no teníamos la nueva dirección, él también la piensa mucho; está regular.

 

No se afane por nosotros, de mi parte todos los días estoy con mija. Cuando quiere apoderarse de mí la tristeza se la ofrezco a la Virgen y le digo: no es mi hija sino suya, acompáñela, cuídela, defiéndala de todo peligro y guíe siempre sus pasos por el camino del bien, hasta que nuevamente la tenga a mi lado, para gozar de su amable compañía. Aquí todos la recordamos. Cielo le manda saludes, a ella le ha ido bien en los estudios.

 

Esperamos tener pronto noticias de sumercé, la quiero mucho.

 

Maria Leonilde.